En 2004, Nasser Abufarha fundó la Asociación Palestina de Comercio Justo (PFTA) y Canaan Fair Trade, una empresa de procesado y distribución con licencia de exportación. Desde entonces, la vida de miles de palestinos y sus familias ha cambiado radicalmente: producen un excelente aceite de oliva por el que no sólo obtienen un buen precio, sino también una prima de Comercio Justo. Las aceitunas se recolectan a mano y se entregan inmediatamente a Canaan para su posterior procesado. La almazara o molino de aceite del lugar es de última generación y asegura que el sabor y la calidad del aceite se conservan en el prensado de las aceitunas.

Pero, para la mayoría, el Comercio Justo significa mucho más: “El Comercio Justo es un orgullo para mí. Tengo una vida digna y estamos mucho mejor que antes. En lugar de tener que vender mis tierras para poder vivir, estoy comprando tierras (…) Invierto en este país y me gano la vida como agricultor.” Esto lo afirmó Odeh Abed Al Aziz Ali a un científico social que llevó a cabo un estudio de siete años de duración sobre los efectos del proyecto Canaan Fair Trade. Canaan ayuda además a las cooperativas a encontrar nuevas fuentes de ingresos, concede microcréditos y organiza prácticas y becas.