Como la mantequilla de kariné y comercio justo …
… ayuda a las mujeres de Ghana a proteger a sus hijos de la desnutrición

Bolgatanga es la capital del distrito en el norte de Ghana y situada no lejos de la frontera con Burkina Faso. Al extremo sur de la ruta comercial a través del Sahara, Bolgatanga fue un importante punto de transbordo hasta principios del siglo XVII para todo lo que podía transportarse encima de un camello. Entonces abrieron marinos portugueses con sus barcos nuevas rutas de transporte más baratas. Hoy en día vive la gente del norte de Ghana de una economía de subsistencia.: cultivan maíz, sorgo, borona, cacahuetes y algunos vegetales. La mayoría de la gente tiene algo de ganado, una vaca, un paar de cabras u ovejas y algunas gallinas. De mayo a septiembre es temporada de lluvias – aunque por causa del cambio climático estas fechas no son tan confiables como antes. Después de estas fechas no cae ninguna gota más y después de la última cosecha en diciembre no crece nada más en los campos durante 4 meses. Huevos, leche y carne se pueden complementar con una dieta basada en cereales (granos), pero muchas familias han tenido que vender a menudo su ganado y gallinas para comprar cosas esenciales como el aceite, sal y jabón. Por lo tanto, el daño en el desarrollo de los niños debido a la mala nutrición se expandio.
En 2006 fundó nuestra organización, una organización no gubernamental (ONG), una cooperativa en la región. Un año despues se abrió un centro de procesamiento y desde entonces, las nueces de karité se han convertido en una importante fuente de ingresos adicionales que ha mejorado la vida de las personas.

Los árboles de karité crecen por todas partes en los bosques del norte de Ghana, dice Michael, trabajador de la ONG. La cooperativa tiene cerca de 300 miembros – todo mujeres – en 5 pueblos. Familias de tres, a veces de cuatro generaciones viven juntos en granjas, pero cada pueblo determina en conjunto el uso de las áreas forestales mas expensas. Las nueces de karité maduran entre finales de mayo y octubre. Temprano en la mañana o en la tarde van las recolectoras al bosque acompañadas de miembros adultos de la familia para recoger las nueces caídas. Los niños se quedan en casa, en eso insistimos ya que recoger nueces de karité es un trabajo muy duro, dice Michael. A los árboles de karité solo se puede llegar a pie, a menudo las mujeres tienen que caminar largos caminos y solo pocas mujeres tienen un burro con el que pueden transportar las nueces. En casa las mujeres cocinan las nueces, despues de cocinarlas se puede quitar fácilmente la cáscara externa. Una vez que las nueces estén secas se mete en sacos suministrados por nuestra organización; cada saco contiene entre 85 y 90 kg. Nuestros empleados comprueban la calidad y organizan el transporte hacia la planta de procesamiento. 140 Cedi de Ghana, aproximadamente 28 euros paga la organización por cada saco. Nosotros pagamos inmediatamente el dinero cuando recogemos los sacos, dice Michael, las mujeres necesitan el dinero, ellas no pueden esperar hasta el final de la temporada. En cuanto el camión este listo con una carga de entre 60 a 100 sacos, podemos irnos.

En la planta de procesamiento, las nueces son otra vez lavadas, clasificadas, tostadas y molidas como una pulpa. Después se hierve con agua hasta que la grasa salga y pueda ser filtrada. Después de enfriarla se queda una masa sólida – mantequilla cruda de kariné sin procesar. 8 toneladas se pueden fabricar al día, un trabajo de 60 mujeres. Hasta ahora la ONG puede vender por año 100 toneladas de mantequilla de karité con un certificado orgánico, del 60 al 70% en condiciones de comercio justo. Nuestra cooperación puede producir mas mantequilla de karité, “Hemos realizado un estudio sobre la expansión de los arboles de karité en esta parte de Ghana”, dice Michael, hasta ahora recogen las mujeres solo el 30% de las nueces existentes. Pero para producir mas mantequilla de karité se necesitan mas pedidos.

El dinero que las recolectoras ganan con las nueces orgánicas han mejorado la situación financiera de las familias, ya que la mayoría de las familias no tienen que vender más sus ganados en estaciones secas para poder comprar alimentos. El estado general de salud ha mejorado notablemente, dice Michael. El año pasado hizo nuestra organización un amplio examen médico y la desnutrición fue rara vez diagnosticada.

Las mujeres tienen grandes planes: una nueva escuela, una biblioteca – la falta de acceso a libros es una de las razones, porqué muchos adultos son analfabetos – y un centro informático les gustaria financiar con el premio de comercio justo. Sin embargo el dinero no es suficiente, por eso las mujeres sólo podrían realizar proyectos pequeños: los premios para el seguro de salud estatal que por lo menos cubra la atención médica básica y uniformes escolares gratuitos para los niños. Muchos niños se avergozaban de ir a la escuela sin zapatos y sin uniforme escolar. Y ahora con la buena nutrición que las familias pueden permitirse, tienen los niños suficiente energía para ir al colegio y para estudiar.